La productividad en el cultivo de tomate aumentó en un 100%, luego de la entrega de 24 casas malla, al mismo número de familias de la comunidad de San José Siguilá, Momostenango en Totonicapán, quienes son atendidos por el Encadenamiento Productivo de Hortalizas desde el año 2011.
La construcción de estas casas malla se logró gracias a la gestión que se hiciera ante el Programa de Desarrollo Económico desde lo Rural -PDER- del Ministerio de Economía, quien brindó un aporte económico no reembolsable, con la finalidad de fortalecer este encadenamiento productivo.
“Cuando no usaba tecnología yo sembraba una cuerda de tomate y cosechaba 20 quintales, ahora luego de experimentar con las casas malla, he cosechado 30 quintales, pero la cosecha aún no se termina, pues aún falta más de la mitad por recolectar, a pesar de que son las primeras pruebas que estamos haciendo” expresó Julian Akabal Mejía, productor de tomate.
Con los avances logrados, los productores han comercializado el tomate en los mercados locales, pero la meta es lograr colocarlo en otros mercados nacionales e internacionales, ahora están en la búsqueda de estos espacios, que les permitirán mejorar sus ingresos. Están conscientes de las exigencias de los mercados, pero confían en que su producto es de calidad y puede competir con otros.
El incremento en los ingresos económicos, les ha permitido a los productores mejorar la alimentación de sus familias, pues ahora complementan su alimentación con lo que ellos mismos producen. Otro de los beneficios logrados por el encadenamiento, es reducir el impacto ambiental, pues la mayoría de los productores antes se dedicaban a la tala de árboles o a la recolección de resina, en la búsqueda de ingresos para sus familias.
Este Encadenamiento Productivo, es parte del proyecto “Apoyo a la Competitividad de la Región Suroccidental de Guatemala”, desarrollado por la Red Nacional de Grupos Gestores con el apoyo financiero del Fondo Multilateral de Inversiones -FOMIN-.

